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Proyecto Grimm

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Diseño y puesta en práctica de un proyecto de aprendizaje creativo

En este artículo quería reflexionar en voz alta sobre el proceso que sigo a la hora de diseñar un proyecto de aprendizaje o una propuesta de trabajo creativa y que integre TIC.

La verdad es que no es un proceso formalizado, ni mucho menos. Tiene mucho de intuitivo y heurístico, pero también es muy importante tener un “fondo de armario” de ideas que en un momento dado puedan servir para un caso concreto. Sin embargo, escribir este artículo me va a obligar a ordenarlo un poco, lo cual puede ser útil para mi, y espero que para ti también.

Cuando me piden ayuda para plantear un proyecto, recurrir al “banco de ideas” me facilita mucho el trabajo, ya que suelo encontrar alguna que me sirve de punto de partida y entonces el proceso consiste en adaptarla a las circunstancias particulares: tema de que se trata, nivel educativo, medios disponibles, etc.

Pero, ¿de dónde salen las ideas?

Para construir el banco de ideas (algunas de las cuales he ido publicando en este mismo blog) las fuentes son muy diversas, y van desde las más obvias a algunas relativamente atípicas, como pueden ser adaptar las experiencias de otros profesores y profesoras, inspirarse en propuestas de educación no formal (animación de tiempo libre, talleres creativos, etc), adaptar actividades “analógicas” al mundo digital, seguir propuestas artísticas o imitar formatos de televisión, radio, publicidad, entre otras fuentes de inspiración.

En mi caso, encontrar ideas en todo tipo de fuentes parece haberse convertido es una especie de hábito, ya que en cualquier momento puede surgir un candidato a convertirse en proyecto.

Por ejemplo, recientemente quise buscar el vídeo de la campaña publicitaria de Apple “Think Different”, por razones que no vienen al caso.

La campaña “Think Different” fue realizada por Apple tras la vuelta de Steve Jobs en 1996. Se trataba de hacer una reafirmación de los valores que definían la compañía (que estaba a punto de cerrar, quién lo diría), a través de un homenaje a personas creativas, innovadoras y rebeldes y que, por serlo, habían dejando una huella.

El texto dice lo siguiente:

Dedicado a los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Los que ven las cosas de otra manera.

No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas.

Ellos impulsan la humanidad hacia delante.

Mientras algunos les ven como los locos, nosotros vemos genios.

Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que logran hacerlo.

Al mostrar este vídeo, Youtube te ofrece sugerencias alternativas, por ejemplo:

Este segundo vídeo se trata de una adaptación realizada por un usuario que homenajea a sus propios héroes.

Y de aquí surge la idea: ¿por qué no realizar esta misma propuesta en clase? Tiene potencial para ayudar a los alumnos y alumnas a trabajar valores, identificando y homenajeando a personalidades destacadas por actuar conforme a ellos.

El proyecto, obviamente, consiste en realizar un vídeo de alrededor de un minuto de duración, que imite el tema y la estructura de “Think Different”. Pero aún hay más.

¿Por qué no aplicar la misma idea de proyecto para otros contenidos? Podríamos usar el mismo esquema para homenajear a los escritores de una generación o un período literario, o a los más importantes científicos de la Historia en un campo determinado, o a los mejores deportistas de una disciplina.

Todo el proyecto gira en torno a reflexionar y reconocer el valor de sus aportaciones. Como bonus aprenderemos a realizar un relato audiovisual con fuerte impacto emocional.

De la idea al proyecto

¿Por qué puedo decir que tiene potencial como proyecto de aprendizaje?

Para realizar este vídeo es necesario identificar un grupo de personalidades que encajen dentro del tema que queremos tratar. Esto implica un proceso de investigación y de análisis. Podríamos decidir de antemano que vamos a centrarnos en diez, lo que implica que seguramente tendremos que hacer una selección entre muchos candidatos válidos.

Esta reflexión nos tiene que proporcionar pistas de cómo estructurar el desarrollo. La pregunta que hemos de responder: ¿qué pasos será necesario dar para llegar al producto final desde que lo planteamos a la clase?

En nuestro ejemplo, las fases principales las podemos esbozar así:

  • Presentación de la idea: contamos la idea a la clase, le mostramos ejemplos de los vídeos y hablamos sobre ellos.
  • Investigación y propuesta de candidatos: si acordamos realizar el proyecto, damos un plazo para presentar candidatos relevantes. Cada alumno o alumna podría presentar una lista de 3 ó 4, explicando sus motivos y valorando la clase si son adecuados o suficientes. Esto puede requerir varias sesiones y tal vez tengamos que rechazar alguna candidatura si no está bien defendida. 
  • Selección final de personalidades: realizamos un recuento, o votamos, para seleccionar la lista final.
  • Creación del texto: bien a partir de propuestas individuales o en pequeños grupos y luego consensuando el texto final, con las aportaciones de todos los equipos.
  • Selección de la música: mediane propuestas de los equipos de trabajo.
  • Búsqueda y selección de imágenes: podemos dividirnos también por equipos para buscar imágenes de cada personalidad homenajeada.
  • Grabación y montaje del vídeo, con las indicaciones que haya dado la clase.
  • Publicación: en la web del centro, youtube, o dónde sea adecuado.

Decisiones organizativas

Un problema que se nos plantea es la organización de la clase: ¿vamos a participar todos en un único proyecto? ¿Podemos dividirnos en pequeños grupos y cada grupo crear su propio vídeo? ¿Es un trabajo adecuado para hacer individualmente? ¿Contamos con recursos para trabajar según la organización que hayamos decidido adoptar?

Por ejemplo, en este caso, el proyecto se presta a un trabajo colaborativo de todo el grupo, a veces estructurado en pequeños equipos de trabajo, aunque la realización final sea llevada a cabo materialmente por un equipo reducido.

Hay que insistir de nuevo en una idea: el objetivo de aprendizaje del proyecto es reflexionar sobre las aportaciones de ciertas personalidades al progreso de una disciplina, del arte o del pensamiento. La realización del producto final es, por decirlo de algún modo, el soporte que nos permite materializar todos los conceptos e ideas en juego.

Qué vamos a aprender

Precisamente, la gran pregunta de todo este tipo de proyectos es “Y con esto, ¿qué se aprende?”. Cuando estamos acostumbrados a los modelos de enseñanza basados en la transmisión directa de conocimientos (y su reproducción), las metodologías basadas en proyectos o retos resultan inquietantes. Parece que si no vemos un buen fajo de apuntes y un control al final, no nos quedamos tranquilos.

Veamos algunas cosas que podemos aprender:

  • Hechos sobre personalidades importantes en el área del conocimiento de que se trata.
  • Valorar la influencia de sus aportaciones en el desarrollo de ese área de conocimiento y de la Humanidad en general.
  • Seleccionar y presentar breve y oralmente en público los aspectos más importantes de la aportación de una personalidad a su campo.
  • Argumentar esa posición de forma respetuosa.
  • Establecer criterios para valorar argumentos y las evidencias presentadas para seleccionar una personalidad para el vídeo.
  • Consensuar con otros ideas para redactar un texto y redactarlo con un propósito.
  • Organizarse y colaborar en un proyecto con el gran grupo.
  • Utilizar el lenguaje audiovisual para reflejar las aportaciones de las personalidades seleccionadas.
  • Realizar una narración audiovisual que combina texto oral, música e imágenes con el objetivo de comunicar el valor de las aportaciones de las personas seleccionadas.

Quedaría el trabajo más o menos burocrático de enlazar estos aprendizajes con los objetivos competenciales que nos correspondan, pero parece claro que algo sí que se aprende.

Ayudas y guías

Cuando tenemos planteado el proyecto y las fases de que consta, queda el problema de cómo guiar a los alumno y alumnas en su realización. No basta con decir “buscad información”, hay que darles un propósito y unos objetivos definidos de la tarea.

Dependiendo de la experiencia, nivel educativo y otros factores, nuestros alumnos y alumnas pueden necesitar más o menos ayuda. Esta ayuda puede concretarse en documentos que les ayuden a centrar su investigación y pueden tomar diversas formas:

  • Una hoja de ruta que les indique las tareas que implica el proyecto y el orden y metodología que se utilizará. Les ayuda a saber en qué punto del camino se encuentran.
  • Fichas prediseñadas para recoger información, en las que se especifiquen los datos concretos que deben buscar. Ayuda a afinar la búsqueda y fuerza a seleccionar la información.
  • Ejemplos prácticos, que podemos incluso realizar en clase entre todos, para que entiendan el proceso que van a realizar y lo practiquen previamente. Favorece tener claro qué es lo que hay que hacer.
  • Modelos: mostrarles modelos de los productos finales e intermedios que vamos a generar con el proyecto, de modo que puedan saber qué se espera que hagan y qué aspecto podría tener.
  • Plantillas o guiones, con especificaciones que les ayuden a centrar su actividad.

La realización

En muchos proyectos puede ser difícil calcular a priori cual va a ser el ritmo de trabajo o cuantas sesiones serán necesarias. Esto es algo que nos dará la experiencia.

Si hemos hecho una buena planificación, la realización del proyecto funcionará bastante bien porque habremos previsto la mayoría de cuestiones que puedan surgir, aunque siempre nos podemos encontrar problemas imprevistos. Sin embargo, todo esto forma parte del aprendizaje y, a veces, hay que improvisar.

La evaluación

Otro de los puntos inquietantes tiene que ver con la evaluación. Obviamente no se puede evaluar este tipo de trabajo con un examen. Pero tenemos que distinguir entre evaluación, que es una cosa, y calificación, que es otra completamente distinta.

Si hemos determinado bien los objetivos de aprendizaje que se pueden lograr con el proyecto, estamos en condiciones de evaluar en qué medida los consiguen nuestros alumnos y alumnas, algo que podemos hacer mediante rúbricas que no tienen que ser específicas del proyecto.

Pero, quizá más importante, es la evaluación que ellos mismos pueden hacer de lo realizado:

  • qué consideran que han aprendido
  • qué creen que harían igual en un nuevo proyecto
  • qué cambiarían
  • de qué se han dado cuenta
  • qué saben ahora que no sabían antes

Y, por otra parte, la evaluación que hacemos del desarrollo del proyecto, sobre todo si pensamos en darle continuidad o repetirlo con otros grupos de alumnado.